Mérito no es concesión
- Aline Iniestra

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura

A muchas mujeres no solo nos ha costado llegar. También nos ha costado que crean que lo merecemos.
Esa es una conversación que pocas veces se dice en voz alta, pero que muchas hemos sentido. Durante años, las cuotas han sido una herramienta necesaria para abrir espacios que históricamente estuvieron cerrados para muchas mujeres negarlo sería injusto gracias a ellas, hoy vemos más mujeres en posiciones donde antes simplemente no estaban. Pero abrir la puerta no es lo mismo que sostenerse dentro y ahí es donde la conversación se vuelve incómoda.
Porque cuando confundimos inclusión con concesión, corremos el riesgo de debilitar aquello que buscamos fortalecer. Cuando asumimos que un espacio se ocupa únicamente por cumplir una cuota, no solo se cuestiona a quien lo ocupa, sino a todas; se diluye el valor del recorrido, se simplifica la historia y se pone en duda la capacidad.
El problema no es la cuota.
El problema es lo que hacemos con ella.
Porque detrás de cada mujer que ocupa un espacio hay algo que no siempre se ve: preparación constante, decisiones difíciles, renuncias silenciosas, carácter para sostenerse cuando el entorno cuestiona… y cuando una misma duda.
Reducir todo eso a una condición es injusto pero también es peligroso, porque cuando una es cuestionada por ser mujer, de alguna forma, lo somos todas y ahí es donde la responsabilidad se vuelve compartida.
Celebrar los logros de otras mujeres no es un gesto simbólico es un acto de reconocimiento consciente, es validar el trabajo que hay detrás y contribuir a fortalecer la legitimidad de los espacios que hoy ocupamos. Pero también implica algo más incómodo: sostener esos espacios con resultados, con preparación, con criterio, con congruencia.
Las oportunidades pueden abrir puertas pero la permanencia exige mucho más. No se trata de demostrar que podemos, se trata de que deje de ser necesario demostrarlo y eso no sucede por decreto sucede cuando la presencia deja de explicarse y comienza a respaldarse.
Porque al final, el verdadero avance no está solo en llegar está en construir trayectorias que hagan incuestionable el lugar que ocupamos.














Comentarios