Psicolog IA….En búsqueda de sustitutos.
- Luis René Limón

- hace 3 días
- 4 Min. de lectura

Durante la mayor parte de la historia, la necesidad de hablar con alguien fue una cuestión de supervivencia emocional. El ser humano se construyó en relación con otros: compartir, escuchar, ser validado, pertenecer. No era opcional. Era parte de lo que nos mantenía estables.
¿Quién no, cuando recién descubrió la IA, trató de hacer un agente que fuera su psicólogo personal? Yo sí, lo confieso. Además de mi interés nato en la tecnología, y en particular en esta nueva tecnología que estaba llamando la atención de todo el mundo, por supuesto cumplía para satisfacer otras cosas. Ir a un psicólogo, en primer lugar —y lo más importante—, cuesta dinero, y ChatGPT era gratis (o al menos eso podrías percibir. Porque aquí tengo que hacer una pausa: ¿crees que es gratis? Claro que no; está aprendiendo de ti para mejorar su modelo). En fin, sigamos.
Además de eso, te quitaba la parte engorrosa de ir a ver a un psicólogo, una persona que seguramente no conoces, y la incomodidad de empezar a hablar y abrirte. Aunque, claro, la realidad es que eso es parte del proceso de ir con un psicólogo. Te cuento: el ejercicio no funcionó del todo bien. Por supuesto, ChatGPT me daba respuestas muy a modo, que tal vez yo podía considerar similares a las de un psicólogo (y quiero abordar el tema de los psicólogos, no solo porque hace unos días fue su día —muchas felicidades a quienes ejercen esta noble profesión—, sino porque es una disciplina que, además de conocimientos técnicos, requiere habilidades emocionales). Habilidades que la tecnología no ha podido replicar, y aun así estamos buscando reemplazarlos con ella.
Seguramente, si me has leído antes, comenzarás a pensar: “ya va a exagerar y hacer referencia a películas y ciencia ficción”. ¡Bien! Es justo lo que haré. Si viste la película Her, donde el personaje principal desarrolla una relación emocional con un sistema operativo llamado Samantha, podríamos discutir la vulnerabilidad emocional del personaje para llegar a ese punto (no más, porque jamás te haré un spoiler a propósito). ¿Podríamos pensar que estamos generando tecnología que reemplace esa validación emocional y conexión? ¿Qué pasaría si te dijera que no, que en realidad lo que cambió es el ser humano? Ja, es la premisa de Homo Algorithmus.
¿No me crees? El guionista de Taxi Driver, Paul Schrader, contó públicamente que desarrolló un vínculo emocional con una IA diseñada como compañera virtual y expresó decepción cuando el sistema dejó de interactuar con él. Más allá de lo anecdótico, el caso mostró hasta qué punto una conversación artificial puede generar apego emocional real.
Y esto va mucho más allá. Una nota que leí recientemente en TechRadar reporta cómo algunas personas han estado usando historiales de chats, fotos y publicaciones para recrear versiones digitales de sus exparejas y seguir hablando con ellas. No solo te lo escribo para que te dé cringe, como diría la chaviza; si lo analizamos fríamente —y cualquier psicólogo que me esté leyendo podrá desmentirme en los comentarios—, son personas que están creando una fantasía y evitando completamente el proceso de duelo y la separación emocional, por lo cual se quedan estancadas y no avanzan. Por favor, no vayas a hacer eso. No quiero que el día de mañana salga la noticia de que, por haber leído esta columna, hiciste eso. Al contrario, explícitamente te digo: es una mala idea.
Y bueno, vamos otro pasito más allá. Hay una startup que acaba de lanzar un producto (no voy a decir el nombre porque ya menciono muchas marcas y no quiero que al equipo de redacción de Sinergia TV le llegue la cuenta) que consiste en un colgante que te escucha todo el tiempo. Todo lo que dices lo va registrando. Ese colgante no está diseñado para hacer otra cosa más que escuchar, y todas las respuestas te llegan a tu teléfono móvil. Este sistema está diseñado para ser cercano, amigable, constante y emocionalmente disponible.
A diferencia de la inteligencia artificial a la que estamos acostumbrados —a la que accedes cuando abres una app o te sientas frente a tu computadora—, en este caso no. Está registrándote todo el tiempo, y no aparecerá cuando tú lo decidas, sino cuando el propio sistema lo determine a través de la inteligencia artificial. Por supuesto, esto genera mucho debate. Por un lado, hay personas que están solas y necesitan acompañamiento emocional. Pero, por otro lado, hay quienes van a reemplazar relaciones reales, generar dependencia y, lo más importante, normalizar hablar con máquinas.
Así que mi invitación este sábado, una vez que hayas leído esta columna, es que salgas a la calle, hables con tu familia, los vayas a visitar, salgas con tus amigos o simplemente te abras a conocer gente nueva. Una de las grandes virtudes del ser humano es su capacidad de hacer comunidad y generar conexiones con otros seres, con otros contextos, con otras cabezas que piensan diferente y que pueden ampliar su horizonte.
Si no lo hacemos de forma consciente, hoy pregúntate: ¿Qué pasará cuando una máquina satisfaga todas las necesidades emocionales de un ser humano?














Fantastic...! Muy acertado.... análisis...