Tu abuelo también odió la televisión: Por qué la IA no es el fin del mundo.
- Luis René Limón

- hace 5 horas
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Hace unos cuantos cientos de miles de años, sobre la Tierra apareció un homínido que marcaría, sin duda alguna, el destino de todas las especies del planeta. A diferencia de cualquier otro ser, no era el más fuerte, ni el más grande, pero su capacidad de razonamiento lo convirtió en el mayor depredador del mundo. Desde ese instante, su capacidad de procesar y relacionarse con su entorno le permitió generar herramientas que cada vez lo llevarían a un nuevo nivel.
Gracias a esto hemos visto a lo largo de la historia avances tecnológicos tan increíbles que nos hace valorarnos y sentirnos orgullosos como especie; pero la misma historia también nos permite observar cómo convivimos creador y creación, y los patrones que, pese a ser la especie dominante, continuamos repitiendo.
En lo particular, ¿a qué me refiero? Si hablamos de tecnología, siempre ha surgido un temor social a que las masas se vuelvan torpes e ignorantes (algo que ciertamente sucede en este momento histórico cuando se tiene el mayor acceso a la información como nunca se ha visto, pero eso lo escribiré en otra ocasión). ¿No me crees? Por ahí del siglo XVII, con el surgimiento de la prensa impresa, o sea, el periódico, los intelectuales de la época afirmaban que la gente se volvería pasiva porque ya no pensaría por sí misma; que debilitaría la memoria, distraería y corrompería a la juventud… Estoy seguro de que esos intelectuales nunca pensaron que existiría Acapulco Shore.
Sigamos. Si avanzamos mucho más en el tiempo, por ahí de finales del siglo XIX, el radio tenía ocupadas a grandes mentes como la de Guillermo Marconi y Nikola Tesla, pero no es hasta los años 20 que, con las primeras transmisiones de radio comerciales, sucedió el patrón: se decía que la gente se volvería dependiente de voces externas, que seguramente hipnotizaba y quitaba la imaginación. ¿Alguien puede pensar en los niños? (Referencia de los Simpson). ¡Claro! Decían que los jóvenes ya no leerían ni estudiarían… ¿Ahora cómo les explicamos que muchos jóvenes usan la evolución del radio, los podcast, no solo para entretenerse sino también para estudiar? NotebookLM, inclusive, puede generar podcast hiperrealistas con los libros y fuentes académicas que le brindes (otro tema superinteresante, te prometo que lo tendré presente para escribir más del tema).
Último ejemplo, y el que sin duda te tocó vivir: la televisión. El mismo fenómeno social bajo un discurso adaptado a la época: la televisión atonta, la gente ya no convive (#SpoilerAlert del viajero del tiempo: nuestros teléfonos fueron quienes ganaron esa batalla), los niños perderán la capacidad de atención… En fin, pienso que ya entendimos el punto. No tiene caso hacer el ejemplo con internet porque sucede lo mismo.
Aquí algo interesante y a lo que te pido que pongas atención: en todos los escenarios somos los adultos responsables los que decimos qué va a suceder, preocupados por la juventud. Por eso usé al último el ejemplo de la televisión; seguramente vivir ese sesgo cognitivo de las personas mayores de tu época te tocó desde el lado de la juventud rebelde que no podía perderse lo que estaba sucediendo en todas partes del mundo.
Pero bueno, los escenarios cambian, ¿verdad? ¿VERDAD? Porque ahora, cuando hablamos de los peligros de la inteligencia artificial, nosotros sí sabemos de lo que estamos hablando y de lo peligroso que es: cómo las personas se van a volver flojas y van a dejar que las máquinas hagan todo el trabajo, los jóvenes ya no van a pensar, van a dejar que una máquina lo haga por ellos…
Bueno, ya cachaste a dónde quería llegar. No me malinterpretes, hay muchos riesgos con una tecnología tan poderosa como es la inteligencia artificial, no solo en el aspecto intelectual, por supuesto; en temas de seguridad y de salud, por mencionar los menos. Pero es justo este escenario donde estamos viviendo una era de cambios y es maravilloso poderla observar y, sobre todo, adaptarnos a lo que hemos creado. Sí, somos Víctor que aún no entiende que la criatura no busca destruirnos sino encontrar su propósito.
Por esta reflexión decidí llamar a esta columna Homo Algorithmus. Somos una especie que, al no encontrar un agente en el ambiente que forzara la evolución, ha creado las herramientas para llegar a ser “algo más”. Y no, no hablo de ciencia ficción. Imagina esto: ¿qué sucederá con nuestra especie una vez que la inteligencia artificial se aplique en el campo de la salud y la nanotecnología y, prácticamente al segundo de generar una enfermedad, nuestro seguro médico microscópico entre en funcionamiento y se solucione antes de que estornudes? Suena de película, ¿cierto? La tecnología no es algo que avance de forma lineal, sino exponencial. Sé que mi vejez será totalmente diferente a la que vivieron mis abuelos. Pero también es un tema para profundizar en otra ocasión.
Parece que se me olvidó lo más importante que te quiero transmitir en estas letras: que te plantees como un observador de esta tecnología y que, con tus propios sesgos de conocimiento, replicas el patrón social ante la amenaza de lo desconocido. Yo le he comentado a mi hijo el mayor: la forma en la que los trabajos se desarrollen está cambiando y no quiere decir que ahora la inteligencia artificial va a dominar y va a quitar todos los trabajos (no me quemes en leña verde aún, no minimizo a los 30 mil empleados que despidió Oracle con un simple correo a las 6 a. m. para reemplazarlos con IA). Lo que sí percibo que va a suceder es que las formas de trabajar van a modificarse totalmente y nos tenemos que adaptar. Imagina si el antiguo escriba se aferrara a transcribir a mano la Biblia teniendo como competencia la imprenta. Así nosotros en estos momentos. Quien sepa usar la IA en su campo de experiencia y solucionar eficientemente las necesidades de un mercado que ya existe, o que va a surgir, es quien será exitoso.
Somos seres increíbles, y a lo largo de nuestro tiempo en esta roca viajera espacial, jamás hemos dejado morir el conocimiento, el arte y la cultura, el desarrollo y el progreso. Antes de irme a que la IA revise mi redacción y ortografía (porque unos escribe a la vieja usanza, pero no es un salvaje) te quiero dejar un mensaje. Hay momentos de oscurantismo social donde pareciera que estamos ante el colapso y el fin del mundo ante las nuevas tecnologías, pero respira… El cambio es lo que nos hace humanos.














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