La Liga MX y la competencia de transmisiones del Apertura 2026
- Julian Sobrino Díaz

- hace 2 días
- 5 min de lectura

El torneo comienza con 18 equipos, múltiples plataformas y una afición que necesitará algo más que un control remoto para encontrar cada partido.
Hubo una época en la que seguir el futbol mexicano era una costumbre bastante sencilla, se encendía el televisor, se buscaba alguno de los canales tradicionales y, con un poco de paciencia, el partido terminaba apareciendo. El Apertura 2026 confirma que aquella rutina quedó atrás, no porque la afición haya perdido interés, sino porque el futbol se convirtió en uno de los contenidos más valiosos dentro de una competencia cada vez más intensa entre televisoras, canales restringidos y plataformas digitales.
La nueva temporada comienza con 18 clubes y nueve partidos distribuidos, qué equipos llegarán mejor reforzados, quién peleará por el título o cuál será la sorpresa del torneo, los aficionados deberán resolver una pregunta que se vuelve habitual cada fin de semana: ¿dónde van a transmitir el partido?
El mapa de derechos del Apertura 2026 muestra una liga profundamente fragmentada. FOX aparece relacionado con nueve de los 18 clubes, es decir, tiene presencia en el 50 por ciento de los equipos; Televisa participa en la transmisión de siete, equivalente al 38.9 por ciento; TV Azteca figura con cinco clubes, un 27.8 por ciento; ESPN interviene con dos y Prime Video conserva a Chivas como su principal apuesta exclusiva. Estos porcentajes no representan participación de mercado y tampoco suman cien, porque algunos equipos comparten sus partidos entre más de una empresa, pero permiten dimensionar el peso que ha adquirido cada grupo dentro del futbol mexicano.
FOX es el actor con mayor presencia mediante clubes como León, Pachuca, Querétaro, Tijuana y Necaxa, además de acuerdos compartidos con equipos como Juárez, Puebla, Tigres y Toluca. Televisa mantiene instituciones de enorme convocatoria como América, Cruz Azul, Pumas, Monterrey y Atlas, mientras que TV Azteca apuesta por el regreso del Atlante y conserva participación en encuentros de Juárez, Puebla, Tigres y Toluca. Atlético de San Luis se mueve entre ESPN y ViX, Santos Laguna combina ESPN y Televisa, Chivas permanece en Prime Video y el Toluca aparece como el caso más abierto, al contar con posibilidades de transmisión a través de Televisa, TV Azteca y FOX.
Pero aquí aparece una de las claves que suelen confundir al espectador: conocer la televisora asociada con su equipo no garantiza que todos sus partidos se vean por ese canal, porque la transmisión normalmente depende del club que juega como local. El Atlante, por ejemplo, está vinculado con TV Azteca, pero su debut como visitante ante Necaxa se transmite por FOX; algo similar sucede con el América, que visita al Querétaro y aparece en FOX One, aunque las Águilas formen parte del ecosistema de Televisa. El escudo que aparece junto a una televisora funciona como orientación general, pero la cartelera de cada jornada sigue siendo indispensable.
La propia fecha inaugural ofrece una radiografía bastante clara. Necaxa contra Atlante, Tijuana frente a Tigres, León ante Atlas y Querétaro contra América están programados en señales de FOX; Atlético de San Luis contra Cruz Azul podrá seguirse mediante ESPN, Disney+ y ViX Premium; Juárez frente a Puebla tendrá presencia en Azteca 7 y FOX; Pumas contra Pachuca y Monterrey ante Santos estarán en Canal 5, TUDN y ViX Premium, mientras que Chivas recibirá al Toluca exclusivamente por Prime Video. De los nueve encuentros, solamente tres cuentan en la programación anunciada con una alternativa de televisión abierta nacional, una proporción de apenas uno de cada tres partidos.
La fragmentación responde a una lógica comercial comprensible. Para los clubes, vender sus derechos representa una fuente importante de ingresos; para las plataformas, el futbol ofrece algo que pocas series o películas pueden garantizar: espectadores conectados al mismo tiempo, conversación en redes sociales, emoción en vivo y una audiencia que difícilmente acepta esperar hasta el día siguiente. El problema comienza cuando la competencia por los derechos termina trasladando el costo y la complejidad directamente al aficionado, que puede necesitar televisión abierta, servicio de paga y varias suscripciones digitales para seguir toda la temporada.
El crecimiento del streaming demuestra que esta transformación no es una moda pasajera. La Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2024 señala que el 74 por ciento de las personas en México consume contenidos mediante televisión abierta y el 55 por ciento lo hace a través de internet. Entre quienes ven contenidos en línea, el 48 por ciento paga alguna suscripción periódica y el 23 por ciento incluye deportes entre sus contenidos más vistos. Además, el teléfono celular ya es utilizado por el 81 por ciento de quienes consumen video por internet, mientras que la Smart TV alcanza el 41 por ciento.
La conectividad también continúa creciendo. En 2025, México alcanzó 31.1 millones de hogares con acceso a internet, equivalentes al 78.3 por ciento del total nacional, casi el doble del porcentaje registrado en 2015. La cifra confirma que las plataformas digitales tienen una audiencia potencial enorme, pero también recuerda que más de una quinta parte de los hogares todavía no dispone de conexión, por lo que llevar cada vez más partidos hacia servicios de paga puede ampliar una brecha entre quienes pueden contratar varias plataformas y quienes todavía dependen de la televisión abierta.
Para equipos como Chivas, la exclusividad en Prime Video representa una apuesta por un público digital y por una relación más directa con sus aficionados; para FOX, reunir presencia en la mitad de los clubes significa construir una oferta deportiva capaz de sostener una plataforma completa; Televisa conserva el poder de las marcas con mayor convocatoria y TV Azteca mantiene un valor fundamental: la posibilidad de llevar ciertos encuentros a millones de hogares sin una suscripción adicional. Toluca, al aparecer en tres grupos diferentes, ofrece un modelo de exposición más amplio, aunque también puede obligar a sus seguidores a revisar la programación cada semana.
La Liga MX enfrenta así una paradoja muy particular: nunca había existido tanta tecnología para ver futbol y, al mismo tiempo, nunca había sido tan complicado saber dónde encontrarlo. La diversidad de canales puede generar nuevas inversiones, mejorar las producciones y ofrecer más alternativas, pero también corre el riesgo de convertir al aficionado en un buscador permanente de señales, aplicaciones, paquetes y contraseñas.
El reto no consiste en detener el avance del streaming ni en regresar artificialmente a un pasado donde todo se veía por dos canales, sino en encontrar un equilibrio entre rentabilidad y acceso. El futbol mexicano necesita buenos contratos, pero también necesita estar presente en la vida cotidiana de las personas, especialmente entre los jóvenes y las nuevas generaciones. Porque una liga que se vende mejor puede fortalecer a sus clubes, pero una liga demasiado difícil de encontrar también puede comenzar, poco a poco, a perder la costumbre que durante décadas la convirtió en parte de cada fin de semana.







Comentarios