En política pública existe una diferencia sustantiva entre una convicción y una política. La primera se declara; la segunda se diseña, se financia, se ejecuta y se evalúa. El “Compromiso por la Igualdad” firmado ayer por el gobierno del Estado de México y los 125 ayuntamientos, presentado como un decálogo para erradicar la violencia de género, parece ubicarse más en el terreno de la declaración simbólica que en el de la política pública eficaz.