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Educación en México, retos, desafios y corresponsbilidad

En México estamos próximos a regresar a las aulas a más de 23 millones de alumnos y alumnas de educación básica (preescolar, primaria y secundaria). Hoy sabemos que tenemos grandes retos y desafíos que enfrentamos en materia educativa.


Tenemos que recordar que nuestro Sistema Educativo Nacional siempre ha estado politizado, de acuerdo con el contexto y las necesidades de nuestros gobiernos, y que, de acuerdo con ello, se contextualiza la realidad de las familias y las escuelas.


Hoy, en nuestro mapa de la realidad, continuamos visibilizando rezago educativo, deserción escolar, dificultades en la comprensión, atención, autonomía, expresión, pensamiento crítico, análisis, redacción, ortografía, reconocimiento de las emociones , falta de humanismo así como limitaciones en el movimiento físico, la falta de apropiación y generación de nuevos contenidos por parte de nuestros alumnos y alumnas. A esto se suma una gran indiferencia por parte de algunos padres de familia y uso excesivo de redes sociales.


El desafío es abismal. Hoy es momento de generar corresponsabilidad entre  autoridades educativas, las escuelas. No podemos perder a alumnos y alumnas con alto desempeño por tener escuelas de mala calidad. Tenemos que dignificar al Sistema Educativo Nacional y ser agentes formativos en integridad.


Sumándonos al desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes, se requiere, por parte de las autoridades, una capacitación docente permanente, con aportaciones que generen nuevos contenidos de acuerdo con las necesidades que presenta el mundo actual, garantizando la autonomía profesional y vivencial de los docentes.


También necesitamos familias dispuestas a acompañar a sus hijos e hijas en la construcción de aprendizajes, valores y hábitos. No se puede ser  indiferente y dejar en manos de los docentes gran parte del desarrollo integral de sus hijos, también representa un desafío, pues la familia debe ser el primer espacio de acompañamiento y formación.


Se requiere continuar dialogando con las familias que atraviesan por situaciones de pérdida, divorcio, exceso de trabajo u otras circunstancias que pueden afectar la convivencia. No debemos perder la comunicación ni la conexión con nuestros hijos e hijas. No podemos permitir que esta crianza sea sustituida por la tecnología.


Esta invisibilidad y falta de acompañamiento pueden contribuir a dificultades en la inteligencia emocional. Cuando no reconocemos las emociones, cuando no les damos un nombre y no enseñamos a gestionarlas, podemos provocar afectaciones en sus pensamientos y acciones, que pueden derivar en hábitos poco saludables.


Otro punto importante que permea el desarrollo, limita las oportunidades de continuar los estudios y puede contribuir al rezago educativo es la falta de recursos económicos, la pérdida de empleo de los padres de familia, la enfermedad de algún integrante de la familia, la distancia y la falta de materiales escolares.


No basta con otorgar apoyos económicos o becas por parte de las autoridades. Lo más saludable para mejorar nuestro Sistema Educativo Nacional sería garantizar atención educativa de excelencia y calidad, acompañada de las condiciones necesarias para que ningún alumno o alumna abandone sus estudios por razones económicas o sociales.


Nuestro compromiso más grande, como escuelas y familias, será continuar actualizándonos, fortalecer nuestra formación y hacer equipo, trabajando de manera coordinada por el bienestar y el desarrollo integral de nuestros niños, niñas y adolescentes.


La educación debe ser una prioridad nacional, porque de su calidad dependen las oportunidades de desarrollo, la reducción de la pobreza y el futuro social y económico del país.

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