Hay organizaciones que operan con disciplina, cumplen objetivos comerciales y
mantienen estabilidad financiera, pero no logran sostener una interpretación consistente de sí mismas. En el comité directivo, la estrategia parece clara; en la operación, se traduce de manera distinta; en el mercado, se percibe de forma fragmentada. No es un problema de ejecución aislado. Es un síntoma estructural:
la ausencia de dirección sobre el significado de la organización.